En reiteradas ocasiones he escuchado por parte de amigos frases que me ponen la piel de gallina. “Si hace cinco años se me hubiera ocurrido crear Facebook, ahora sería millonario.” “Esa idea de tener tus fotos online y compartirla con los amigos, como flickr, yo ya la tenía en mente hace mucho… sólo que ellos se me adelantaron”. Podría seguir entregando una infinidad de ejemplos...
Lo que más me desconcierta de estas declaraciones, es la ignorancia colectiva que existe sobre lo que significa ser un emprendedor en la web. La gran mayoría de las personas piensan que para ser exitoso y convertirse en millonario de la noche a la mañana, sólo basta una buena idea, dos programadores y un dominio punto com. El resto “se da sólo”. ¿Modelo de negocio? ¿Para qué? “Si la idea es tan genial que sólo con publicidad ya facturaremos millones en el primer año”…piensan.
Es entonces cuando comienzo a explicar a mis amigos que no hay nada más difícil en materia de emprendimientos que aquellos que se relacionan con esta industria. Que Facebook pasó por un proceso de altos y bajos durante más de cuatro años, para llegar a ser lo que es hoy. Y que recién al tercer año comenzó a tener ingresos, los que, de ninguna manera, financiaban sus elevados costos. Ejemplos de este fenómeno sobran, incorporando prácticamente todos ciertas características en común: fueron programados e ideados por jóvenes talentosos, en la cochera de la casa de uno de ellos, pasando por penurias financieras, colgándose de servidores prestados y sin un rumbo claro hacia dónde ir. Son pocos los emprendedores en la web que tuvieron la suerte de contar con un inversionista ángel capaz de financiar una arriesgada idea sin tener ni un solo usuario. De hecho, en los contados casos donde esto ocurrió, fue porque se trataba de familiares millonarios o de personas muy bien conectadas. Pero la realidad de todos los demás es muy desfavorable: con sólo una idea en mente, sin un gran equipo desarrollador, sin financiamiento y lo peor de todo, sin tener la certeza de que el producto que está creando tendrá la aceptación de uno de los mercados más complejos, los usuarios de internet.
Y es que conquistar a uno de éstos es más difícil que vender arena en el desierto. Piensen que una persona frecuenta sólo un par de páginas webs de forma reiterada: la página del banco, del diario favorito, su correo online y una que otra plataforma 2.0 como Facebook. Todas las demás visitas a sitios webs, se realizan una sola vez en la vida. Lograr atrapar a este usuario, en su primera y probablemente única visita a tu web, resulta clave. Tienes un solo tiro y debes apuntar directamente al corazón del visitante. De lo contrario, fallaste y no volverás a verlo nunca más. Ni la mejor campaña de AdWords te podrá salvar del abismo. ¡Y eso no es todo, además deberás crecer constantemente! Si no logras mostrar a posibles inversionistas y clientes que tu curva de crecimiento de usuarios es significativa y constante en el tiempo, también estás perdido. Nadie querrá invertir en algo que puede tener muchos usuarios, pero que no está experimentando un crecimiento considerable.
Pero ese no es todo el escenario. Considera, también, que cuentas con una tremenda competencia. La idea web que tú tienes en mente, puede estar siendo desarrollada en este preciso instante en Tailandia o Uzbekistán. Claro, esa es la gran desventaja de querer emprender en un negocio que es global. Y para colmo, lo más probable es que tu emprendimiento web sólo logre tener pocos años de éxito. Siempre hay alguien ahí afuera que creará algo mejor que tu producto, capturando tu mercado y usuarios. Si no me creen, pregúntenle a los creadores de Fotolog qué les produce el nombre de Mark Zuckerberg, creador de Facebook.
Tomando en cuenta todos los factores anteriormente señalados, ¿valdrá la pena hacer un negocio web? ¡Sí! y créanme que, pese a lo anteriormente descrito, estoy hablando en serio.
Debes estar consciente que vas a enfrentar muchos problemas, que lo más probable es que no te vas a hacer millonario y que son altas las probabilidades de que el emprendimiento no durará mucho tiempo. De ahí la importancia de rentabilizar de la mejor manera los cinco minutos de fama para luego volver a emprender y en base a los aprendizajes adquiridos, tratar de que la próxima vez sean diez, quince o veinte minutos de fama.
Luego de explicar (y aburrir) a mis amigos con todo esto, viene siempre la misma pregunta: ¿Y en Chile cómo estamos para emprender en la web desde este rincón del mundo?
La respuesta no es sencilla y quizás nadie la tenga. Analicemos: el hecho de ser un negocio insertado en la red global es una tremenda ventaja, nuestra lejanía geográfica no es una limitación. Por otra parte, nuestro idioma nos permite tener un mercado bastante amplio al que podemos acceder con nuestro producto, tomando en cuenta que en el mundo hay más de 500 millones de hispanoparlantes. La banda ancha y la tecnología existente en nuestro país también juegan a nuestro favor como emprendedores. Sin embargo, falta un factor clave para poder correr a la par con los países líderes en la materia, como Estados Unidos o Alemania: un ecosistema con un clima favorable al emprendimiento web.
Se debe apoyar al emprendedor web desde todos los sectores que involucra este negocio: Tecnología, software, financiamiento y, sobre todo, redes de contacto. Respecto a los dos primeros puntos (tecnología y software,) iniciativas como Microsoft BizSpark son un alivio. Por otra parte, pensar en financiamiento (privado o estatal) es prácticamente imposible si no se cuenta con una cantidad de usuarios considerable.
¿Cuál es el gran problema y dónde está la clave? En las redes de contacto. Se debe contar con todas las necesarias para validar comercialmente tu producto y conocer si es que alguien realmente está dispuesto a pagar por lo que ofreces. En Chile incluso a los grandes portales les cuesta situar el medio digital como un canal válido para invertir parte importante de los presupuestos de marketing. Imagínense entonces lo difícil que resulta para alguien que está comenzando, que no cuenta ni con el respaldo ni con el lobby necesario.
De ahí que sea de urgencia máxima generar un clima que favorezca el emprendimiento web y que lo valore como un negocio más dentro de nuestra economía. Un ecosistema que conecte y aglutine a los organismos existentes en nuestro país para poder entregar mejores condiciones a este tipo de emprendedores. Organizaciones como la IAB, País Digital, CORFO, empresas privadas y las incubadoras de negocio deben trabajar en conjunto para poder lograr que Chile no se quede atrás en un segmento importante y de constante crecimiento dentro de nuestra economía. De lo contrario, nunca tendremos nuestro propio Mark Zuckerberg…
Claudio Barahona Jacobs
Ejecutivo de Proyectos TIC
Octantis – Potenciadora de Negocios
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