En un contexto donde la inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa emergente para convertirse en el núcleo operativo del marketing moderno, Alejandro García, Gerente General de Dentsu Chile, nos invita a reflexionar sobre una paradoja clave: a mayor integración tecnológica, mayor necesidad de humanidad. En esta entrevista, García explora cómo la IA Generativa está transformando radicalmente la forma en que las marcas procesan datos, ejecutan estrategias y construyen vínculos emocionales. Lejos de reemplazar al ser humano, la tecnología actúa como un exoesqueleto cognitivo que libera el criterio, potencia la creatividad y redefine el rol del estratega. Sin embargo, advierte sobre los riesgos de la homogeneidad algorítmica y plantea un desafío urgente: diferenciarse no solo por la tecnología que se adopta, sino por la inteligencia aumentada que se cultiva entre humanos y máquinas.
¿Cómo describirías el papel actual de la inteligencia artificial en el marketing moderno?
Hoy la IA Generativa está cerrando la brecha entre información y ejecución. Ya no se trata de una herramienta incremental, sino del verdadero motor de la transformación. Hemos pasado de la era de acumular datos de forma pasiva a la era de la síntesis y la acción inmediata. El valor ya no está solo en entender qué ocurrió, sino en predecir comportamientos y escalar en tiempo real.
¿Dirías entonces que la tecnología ya dejó de ser algo “emergente”?
Exactamente. La tecnología ya no es emergente, está completamente integrada. Según el informe 2025 CMO Report de Dentsu, más del 30% de los líderes de marketing ya utiliza la IA de forma cotidiana. Sin embargo, este mismo informe revela una paradoja fascinante: mientras abrazamos la IA para escalar contenido y aumentar la eficiencia, la necesidad de humanidad se intensifica.
¿Cómo entiendes esta paradoja entre eficiencia tecnológica y necesidad de humanidad?
El impacto más profundo de esta revolución es que la IA potencia nuestras capacidades como un exoesqueleto cognitivo. Absorbe la carga del análisis predictivo, la producción y la optimización continua. La tecnología no reemplaza el criterio humano; lo libera y lo hace más valioso.
¿Esta visión es compartida por otros líderes de la industria?
Sin duda. El 87% de los CMO encuestados por Dentsu coincide en que la estrategia moderna requerirá más creatividad, empatía y humanidad. Además, el 78% afirma que la IA Generativa nunca reemplazará la imaginación humana. Este sentimiento, que ha crecido 13 puntos porcentuales desde 2024, demuestra que estamos entrando en una era de inteligencia aumentada.
¿Qué significa exactamente “inteligencia aumentada”?
Es el núcleo de la transformación. La tecnología se encarga de la complejidad operativa, permitiendo a los profesionales evolucionar de ejecutores tácticos a estrategas enfocados en lo intrínsecamente humano: la innovación disruptiva, la ética y la construcción de conexiones emocionales.
¿Qué desafíos o riesgos trae esta simbiosis entre humanos y algoritmos?
Uno de los principales riesgos es la homogeneidad. Mientras que el 71% de los CMO sabe que deben «ganar con el algoritmo» para ser visibles, un preocupante 79% teme que la optimización excesiva genere un «mar de uniformidad» (sea of sameness).
Entonces, ¿qué marcará la diferencia en esta nueva frontera del marketing?
Quienes tomen la delantera en este nuevo desafío no serán solamente los que tienen la mejor tecnología, sino por quienes logran la mejor integración entre la capacidad analítica de la máquina y la visión estratégica humana, utilizando la creatividad para diferenciarse en un entorno algorítmico. Y llegamos a esta nueva frontera, donde la información es acción y los resultados son la consecuencia de una inteligencia verdaderamente aumentada.
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