Columna de Manager María Loreto González – Director McCann
Cuando comencé mi carrera, los modelos de liderazgo eran mucho más verticales y las decisiones solían tomarse de manera bastante individual, donde el liderazgo femenino casi no tenia cabida. Con el paso del tiempo se ha ido entendiendo que las mejores decisiones y sobre todo, las mejores ideas rara vez nacen en soledad.
En industrias como la publicidad, donde la creatividad y la innovación dependen de la interacción entre distintas disciplinas, esta idea es aún
más evidente: la creatividad necesita diversidad. Necesita distintas edades, trayectorias, culturas, géneros y formas de pensar. Cada mirada
aporta una perspectiva diferente, y es en ese cruce de experiencias donde surgen las ideas más interesantes.
En este contexto, el liderazgo femenino ha ido aportando una mirada particularmente valiosa. A medida que más mujeres acceden a espacios de liderazgo, se hace visible un estilo que tiende a fomentar culturas más participativas, abiertas y colaborativas. Un liderazgo que entiende que las mejores ideas surgen cuando se construyen colectivamente.
Por eso, fortalecer el liderazgo femenino no es solo una cuestión de equidad. También es una estrategia para construir organizaciones más
innovadoras, humanas y sostenibles.
Después de tantos años en esta industria, sigo creyendo que las mejores ideas nacen cuando las personas se encuentran, conversan y se
animan a imaginar juntas. Y quizás uno de los grandes desafíos del liderazgo hoy sea justamente ese: crear los espacios donde la diversidad
pueda expresarse, donde distintas voces puedan encontrarse y donde la creatividad tenga las condiciones necesarias para crecer.
Porque, al final, la creatividad siempre ha sido y seguirá siendo un ejercicio colectivo.
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